Vamos completando el primer cuarto del siglo XXI y al acceder a cualquier medio de comunicación nos encontramos con la imagen del mundo actual. En el marco internacional, las guerras más televisivas como las de Ucrania y Palestina, la primera como un laboratorio y exposición de la industria bélica y la segunda como la masacre sobre la población indefensa de Gaza, ambas justificadas desde los valores más absurdos, muestran la escasa capacidad de los gobiernos mundiales para detenerlas, sometidos a los vaivenes de la industria armamentista, mientras, las poblaciones invadidas y violentadas al máximo dependen del mundo que las pueda socorrer, a todo esto millones y millones de televidentes asisten con impotencia a lo absurdo. Las otras guerras, las que no están más que en la presencia de los ...
Por una Europa de la distensión, la paz y la seguridad compartida Desde hace meses, líderes políticos europeos abonan el terreno para que nos preparemos para una guerra. Más allá de si el riesgo de que estalle un conflicto bélico a gran escala es o no real, lo cierto es que las economías del continente ya transitan hacia unos presupuestos públicos de guerra y que las consecuencias de esta priorización llegan en un momento en el que el coste de la vida empieza a ser inasumible para grandes capas de la población europea. La historia nos enseña que los momentos de militarización siempre son el preludio de la guerra, y para esta hace años que vienen preparando el marco de justificación. En 2014, los países de la OTAN acordaron incrementar sus presupuestos de defensa hasta el 2% de su PIB. Tras...