Por una Europa de la distensión, la paz y la seguridad compartida Desde hace meses, líderes políticos europeos abonan el terreno para que nos preparemos para una guerra. Más allá de si el riesgo de que estalle un conflicto bélico a gran escala es o no real, lo cierto es que las economías del continente ya transitan hacia unos presupuestos públicos de guerra y que las consecuencias de esta priorización llegan en un momento en el que el coste de la vida empieza a ser inasumible para grandes capas de la población europea. La historia nos enseña que los momentos de militarización siempre son el preludio de la guerra, y para esta hace años que vienen preparando el marco de justificación. En 2014, los países de la OTAN acordaron incrementar sus presupuestos de defensa hasta el 2% de su PIB. Tras...