Vamos completando el primer cuarto del siglo XXI y al acceder a cualquier medio de comunicación nos encontramos con la imagen del mundo actual. En el marco internacional, las guerras más televisivas como las de Ucrania y Palestina, la primera como un laboratorio y exposición de la industria bélica y la segunda como la masacre sobre la población indefensa de Gaza, ambas justificadas desde los valores más absurdos, muestran la escasa capacidad de los gobiernos mundiales para detenerlas, sometidos a los vaivenes de la industria armamentista, mientras, las poblaciones invadidas y violentadas al máximo dependen del mundo que las pueda socorrer, a todo esto millones y millones de televidentes asisten con impotencia a lo absurdo. Las otras guerras, las que no están más que en la presencia de los ...