En Europa, Ucrania, Rusia y en todo el mundo, la gente quiere la paz, mientras que los gobiernos quieren más y más armas y recursos humanos para la guerra. Los pueblos exigen el derecho a la salud, a la educación, al trabajo y a un planeta habitable, pero los gobiernos los arrastran a la guerra total. La única posibilidad de evitar lo peor reside en el despertar del ser humano y en la capacidad de los pueblos para organizarse. Tomemos el futuro en nuestras manos: reunámonos en Europa y en todo el mundo una vez al mes en un día dedicado a la paz y a la no violencia activa. Apaguemos la televisión y todas las redes sociales, desconectemos la propaganda bélica y la información filtrada y manipulada. En su lugar, entablemos una comunicación directa con las personas que nos rodean y organicemos...